En el hospital
En el hospital, me quedé fuera de su habitación, escuchando cómo los médicos hablaban en voz baja y mesurada, llenos de preocupación profesional. Incluso sin captar cada palabra, la gravedad de su tono subrayaba la gravedad de su estado, dejando claro que Susan necesitaba mucha más ayuda de la que yo podía proporcionarle. La miré a través del cristal y sentí que tomaba una decisión firme: seguiría adelante, por su bien.

Dentro del hospital
La tranquilidad de Susan
Cuando los médicos le pidieron amablemente más detalles, Susan sacudió la cabeza mientras se le saltaban las lágrimas. “No puedo”, susurró, con voz apenas audible, como si estuviera atrapada en una silenciosa batalla entre su pasado y el presente. El personal médico respondió con paciencia y amabilidad, ofreciéndole pañuelos y suaves palabras tranquilizadoras, intercambiando breves miradas pero decidiendo no presionarla más, comprendiendo que a veces lo más importante que alguien necesita es simplemente espacio para respirar y reunir fuerzas.

La tranquilidad de Susan

