La Sra. Jenkins se marcha de repente
La señora Jenkins se excusó inesperadamente en medio de nuestra conversación, dejando que Frank explicara incómodamente su ausencia. “Mamá está cogiendo algo de la cocina”, se encogió de hombros, intentando parecer imperturbable. Sin embargo, bajo su compostura, su tersa fachada se estaba resquebrajando, deshilachando los bordes. Aquello no hizo más que aumentar mis sospechas de que aquella dinámica familiar escondía más de lo que parecía: secretos que traqueteaban silenciosamente tras las puertas cerradas.

La Sra. Jenkins sale de repente
Evita el contacto visual
Cuando la Sra. Jenkins regresó, noté que evitaba nuestra mirada, que sus ojos se desviaban a todas partes menos hacia nosotros: un claro signo de inquietud, quizá incluso de culpabilidad. Se estaba guardando algo evidente. “Espero que no te estemos reteniendo”, dije suavemente, tratando de convencerla para que revelara algo más. Me respondió con una sonrisa, pero me pareció forzada, un fino velo sobre la verdad. Era evidente que ocultaba mucho más que una simple falta de hospitalidad.

Evitar el contacto visual

