Visita a la casa de Frank
La casa era pintoresca, casi perfecta, y Frank y la Sra. Jenkins nos recibieron en la puerta con amplias sonrisas que parecían invitarnos. “Bienvenidos, agentes”, dijo la Sra. Jenkins, con una voz demasiado dulce, mientras Frank nos indicaba con un gesto que entráramos. El interior era acogedor, casi como un decorado cuidadosamente dispuesto para los invitados, reluciente como si nos rogara que creyéramos en su normalidad. Sin embargo, la excesiva cortesía no me gustó: momentos como éste a menudo revelaban más de lo que pretendían.

Visita a la Casa de Frank
Sospechas sobre Frank
La actitud excesivamente amistosa de Frank encendió de inmediato las alarmas en mi mente: ¿por qué tanto encanto? “Espero que todo te parezca bien”, se rió entre dientes, tratándolo casi como una visita casual. Pero bajo cada sonrisa y risa se escondía algo más oscuro. No se trataba de mera cortesía; parecía una actuación cuidadosamente escenificada. Mientras hablaba, observé atentamente cualquier desliz, cualquier señal que pudiera revelar el plan más profundo que sospechaba que se estaba desarrollando.

Sospechas sobre Frank

