La ceremonia continúa sin mí
Dentro, la ceremonia continuaba, los nombres resonaban por los altavoces y los padres aplaudían los hitos de sus hijos, pero mi mente no estaba en ello: mis pensamientos estaban con el abuelo y me sentía ajena a la celebración. Jamie permaneció cerca, con su presencia a la vez tranquilizadora y tensa, mientras reconocíamos en silencio nuestra nueva misión: descubrir la verdad de lo que estaba ocurriendo realmente.

La ceremonia continúa sin mí
En busca de más información
Jamie y yo nos movimos por el local, buscando a alguien que pudiera explicar lo ocurrido, acercándonos al personal y describiéndole la situación con la esperanza de obtener alguna pista. “Lo siento, no lo sé”, respondió un voluntario desconcertado, mientras que otro se encogió de hombros: “No nos cuentan estas cosas”, y los demás invitados parecían igual de despistados. Pronto quedó claro que nadie tenía la historia completa, pero frustrados pero decididos, seguimos adelante en nuestra búsqueda de respuestas.

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