El vago protocolo del guardia
El guardia se encogió de hombros, con un deje de fastidio en la expresión, y murmuró: “Protocolo, ¿sabes? Condecoraciones no autorizadas”, mientras señalaba la chaqueta del abuelo, pero no me lo creía; parecía una excusa endeble para enmascarar algo más serio. ¿Cómo podía un marine condecorado tener “condecoraciones no autorizadas”? Jamie y yo intercambiamos miradas perplejas, dándonos cuenta de que aquella respuesta sólo suscitaba más preguntas, y sabíamos que teníamos que indagar más.

El vago protocolo de la guardia
La cara de preocupación de mamá
En medio del caos, vi a mamá, cuyo rostro reflejaba la misma preocupación mientras observaba el alboroto que rodeaba al abuelo, y supe que ella también lo sentía: aquello no estaba bien. La ceremonia se había convertido en una maraña de emociones y confusión, y su preocupación no hacía sino aumentar mi propia frustración. Decidida, me dirigí hacia ella, dispuesta a afrontar la situación.

La cara de preocupación de mamá
